A los 12 años ya experimentaba con la cámara y el labotatorio. Tal es así que, años después, decidí dedicarme profesionalmente a la fotografía, toda una aventura en la que llevo ya 32 años. Me cuesta creerlo.
A lo largo de este tiempo he acompañado a muchas personas en momentos importantes de su vida: retratos, bodas, familias, niños, embarazos... Historias distintas, con algo en común: la emoción de ser recordadas.
No me resulta fácil hablar de mí. Prefiero que lo hagan las imágenes. Aun así, detrás de cada fotografía hay una mirada atenta, experiencia y una forma de trabajar basada en el respeto y la cercanía.
Busco imágenes naturales, sin artificios, que reflejen a las personas tal y como son y el momento que están viviendo. Crear un ambiente tranquilo y cómodo es parte esencial de mi trabajo, para que todo fluya de manera sencilla y auténtica.
Si las fotografías conectan contigo, probablemente ya tengas una idea bastante clara de quién soy. El resto empieza cuando compartimos tiempo, confianza y una cámara.
